miércoles, 11 de junio de 2014

EJERCICIO DE ESCUELA

Resulta que el pasado jueves, 29 de mayo, pasaba un servidor por el kiosko cuando se le ocurrió mirar las portadas de algunas revistas. A pesar de que no suelo comprar muchas, y menos de ese género, se me ocurrió echar un vistazo a las denominadas ''revistas del corazón''. Entre ellas, Pronto destacaba por su módico precio, Semana por su tamaño en comparación con las demás, Cuore por sus críticas a los famosos del momento; pero de entre todas ellas, hubo una que llamó mi atención en especial. Se trataba de otro clásico entre este tipo de revista, Diez Minutos. Aquello que me llamó la atención no fue otra cosa sino la imagen: una fotografía de la princesa Leticia que ocupaba toda la portada. Preocupado por qué estaba sucediendo en el seno de nuestra  familia real, me decidí por leer los titulares que la portada presentaba. Mi asombró llegó cuando leí precisamente aquel que explicaba el motivo por el que nuestra princesa ocupaba la primera plana de este número de la revista, el cual dejo a continuación para que puedan leerlo ustedes mismos.


No, no es un error, han leído bien. Se han inventado la entrevista. Bajo un tono de veracidad que encontramos en las expresiones ''datos contrastados'' o ''testimonios fiables'', se esconde claramente la alarma de que una revista de publicación nacional se ha inventado una entrevista. Perdón, no solo se la ha inventado, sino que la ha publicado en portada, es decir, ¿de todo el número de la revista el artículo más importante es este? Problemas políticos internacionales, grave crisis de confianza en el sistema político de nuestro país, incluso los resultados de unas más que recientes elecciones europeas y, ¿una entrevista inventada es lo que ocupa la portada? Todavía no llego a entender cómo se llega a la conclusión de que una ''falsa entrevista'' es la mejor opción para ser el tema principal de tu revista. No me malinterpreten, yo mismo recuerdo haber hecho alguna que otra entrevista con supuestas respuestas, ahora bien, se trataba de ejercicios para clase de cuando cursaba los primeros años de la Educación Secundaria Obligatoria. Es imposible evitar la comparación y afirmar que la revista Diez Minutos ha publicado un artículo de ejercicio de escuela...

También me gustaría destacar una segunda lectura personal que me atrevo a hacer del titular. En esta me planteo si de verdad se puede recrear una entrevista a partir de datos y testimonios externos a la persona entrevistada. Es decir, ¿acaso somos robots? Es cierto que si miramos desde un punto de vista tecnológico nuestras vidas cada vez dependen más y más de máquinas electrónicas, que a su vez son cada vez más y más inteligentes también; pero me refiero a nuestro pensamiento, a nuestra forma de actuar. Desde este punto de vista, no somos para nada algo parecido a un robot, poseemos capacidades como la espontaneidad, el intelecto y, sobre todo, una opinión reservada, la cuál solo se hace pública cómo y ante quien nosotros queramos. Es por esto que me niego a creer que se pueda entrevistar a una persona de manera imaginaria, y menos si dicha entrevista debe ser lo suficientemente rigurosa como para aparecer en una revista con tal importancia. 

Por último, creo necesario señalar la confianza de la revista en sus lectores. Y digo confianza porque considero que publicar algo asi es o de tener mucho valor o de sentirse con las espaldas bien cubiertas. Sentir que aunque te inventes una entrevista, siempre habrá un grupo de clientes fieles y otro de curiosos que compren el número y no queden las cuentas a final de mes en números rojos (ya que al fin y al cabo el periodismo cada vez se parece más a eso, a un negocio). Solo queda esperar que no acabe de ser del todo así, y revistas como esta o las mencionadas al principio del artículo sigan preocupándose por el nivel de su rigor y no tanto por el de sus beneficios (aunque, desgraciadamente, no todo lo que vende es bueno ni todo lo bueno se vende, periodísticamente hablando). 

Como dijo Henry Fielding, ''un periódico consta siempre del mismo número de palabras, haya noticias o no las haya'' , y supongo que a este número de la revista Diez Minutos le habrá pasado precisamente eso: tener la necesidad de publicar pero no tener artículos o noticias mejores, o al menos que les interesase más mostrar en la revista.

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